“Nosotros podemos ser cambiados mientras adoramos y contemplamos a Dios; no en cómo nos vemos a nosotros mismos, lo que destacaría nuestras muchas flaquezas, sino en cómo lo vemos a Él”.
No malgaste su vida tratando de cobrarle a alguien lo que esa persona no podrá pagarle. Dios nos dice que Él será nuestro Defensor, Galardón y nuestra Recompensa. Inclusive, promete resarcirmos de nuestros problemas pasados con doble bendición, pero debemos poner nuestra confianza en Él y no tratar de solucionar las cosas por nosotros mismos.
La cantidad de tiempo que requieren los cambios dependerá de:




“Él hará un buen trabajo si nos ponemos en Sus manos”.
“El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.
(Filipenses 1:6)
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